Desde hace tiempo pensaba que no me volvería a enamorar, era algo que torturaba mi mente, la imposibilidad de sentir, de reír, de llorar, de notar como se encoje el estomago cuando esta en tu presencia el ser amado. Una vez mas la vida vuelve a demostrarme mi ignorancia, lejos quedan ya esos inútiles sufrimientos por cuestiones que poco merecían la pena.
Con orgullo puedo gritar que estoy enamorado, y si cabe todo es mucho mas intenso que nunca, la oscuridad de mis ojos se ha tornado en luz y corro con fuerza para abandonar esta penumbra sentimental. Resulta curioso comprobar como los sentimientos no cumplen años, ellos permanecen perpetuos, imperturbables, ajenos a todo dolor, hoy me siento como un chiquillo de 15 años que se enamora por primera vez, que besa por primera vez, que abraza por primera vez y en el que nace la ilusión, también, por primera vez.
Todo esto gracias a la persona mas increíble que jamas haya conocido, si me pusiera a enumerar sus virtudes nunca acabaría. Es muy curioso saber que esa persona estuvo delante de mis ojos durante tanto tiempo, ella con su vida, yo con la miá, sin apenas cruzar palabras, ni miradas... y hoy cada vez que la estrecho entre mis brazos mi cuerpo se estremece, mis manos sudan y mi corazón se acelera. El destino es caprichoso.
Escribo estas pequeñas lineas y mi ansiedad parece aplacarse, no encuentro el momento de volver a tenerte a mi vera, este es el comienzo de nuestra historia, espero que esta vez el final sea feliz.
Dijo el cuervo: ¡Nunca más!
